Lejos queda ya 2013, el año en que comenzaba a rodar Anaut. Aquel primer álbum colocaba a los chicos en todos los mentideros de la música nacional. Entre otros fundamentos: su poderoso directo, su elegante estética y sonoridad soul, reforzada por la personal voz de Alberto. Su aparición coincidió en el tiempo con la llegada de otras formaciones que repuntaban en el significativo apogeo de festivales y clubes, Aurora García salía de Freedonia para montar sus Betrayers, Julian Maeso arrasaba con sus proyectos y colaboraciones, Morgan planeaban el asalto exquisito de su debut ‘North’, Nat Simons nos llevaba de paseo al corazón del sonido Nashville. Entre todo el maremágnum, Anaut nos ponía las pilas.

La evolución es necesaria en cualquier propuesta, su segundo trabajo de 2016 dio muestras de un acercamiento al rock en temas como Stab, o a la americana en The maze. Su sello seguía impreso en cada corte del álbum pero, si, las cosas habían cambiado. ‘Times goes on’ nos mostraba a una banda más madura, muy apoyada en las guitarras y en los teclados de Gabri Casanova. La banda rebosaba alegría y había ganas de comenzar una andadura más profesional que en 140. Colaboraciones de lujo, presentación a lo grande en Joy y, una agenda apretada con los medios y los escenarios certificaban el éxito del proyecto que recogería sus recompensas en forma de diversos premios de la música, todo esto es historia.

Y la transformación se ha completado. En esa búsqueda del sonido, Anaut publica ahora ‘Hello there’ para convertirse en un poderoso cuarteto de rock que, tan sólo se permite un puñado de guiños al pasado en temas como LiarHappy together o el adelanto I will see you again. Ese ‘happy pop soul’ que nos han mostrado hasta ahora ha desarrollado un lado oscuro que se ha abierto paso a través del groove endiablado de Skunk y Geras; los teclado de Gabri filtran con carácter ambientes marcianos, juguetones, pesados y setenteros, una muestra la encontraremos en las acometidas del rotor del órgano en You better run

Existen en el disco momentos para la aventura, en formato jam band, que nos han enamorado; los continuos cambios de tonalidad y puentes de Valle de los Cirios donde volvemos a encontrar unos precisos arreglos para metales. Las guitarras, por momentos, han cogido grano, sonido muy cálido y progresiones crecientes que nos han dejado sin aliento. El caso del riff abrasivo de The difference, la sobresaliente Don’t let me down, donde la batería de Javi ‘Skunk’ abre, a paso de saeta, lo que promete ser una experiencia de directo demoledora que sobrepasa los ocho minutos; o el broche final, Drifting, lleno de ruido y épica.

Anaut

Merece la pena comentar el extraordinario trabajo en la elaboración y mezcla de las voces, en este disco muy cuidadas en cada uno de los temas. Y sobre las voces, en Hello There tan solo echamos a faltar uno de esos guiños a Otis Redding, a los que Alberto nos tenia acostumbrados, en formato balada.

Parte del disco se ha grabado de manera ‘hogareña’ pero, el proceso de postproducción ha sido muy cuidado. Mezclado en L17Music Lab y Musigrama por Tonio Martínez, el máster se ha llevado a cabo en Phoenix, Arizona (casual guiño hitchcockiano a Psicosis), y ha corrido a cargo de Nathan James, quién ha trabajado junto a artistas de la talla de John Medeski o Sting, bandas como Helios y grandes damas como Aretha Franklin o Gretchen Parlato.

Se tiene o no, aquí hay muchísima clase. No inventan nada nuevo, lo dicen ellos mismos “esto es rock and roll”, pero el tiro es muy certero. Hay riesgo en la propuesta, se nota que han disfrutado del proyecto que hoy nos entregan.